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«La vinculación a una organización iniciática regular es, no solamente una condición necesaria de la iniciación, sino que es incluso lo que constituye la iniciación en el sentido más estricto [...], y es lo que se representa como un "segundo nacimiento" o como una "regeneración" [...]».

René Guénon, Consideraciones sobre la Iniciación,
Cap.V, De la regularidad iniciática.

 

«La esencia y el objetivo de la iniciación son, en efecto, siempre y en todas partes los mismos; sólo las modalidades difieren, por adaptación a las épocas y a los lugares; [...] esta adaptación, para ser legítima, no debe ser jamás una “innovación”, es decir, el producto de una fantasía individual cualquiera, sino que, como la de las formas tradicionales en general, debe siempre proceder en definitiva de un origen “no humano”, sin lo cual no podría haber realmente ni tradición ni iniciación, sino únicamente alguna de esas “parodias” que tan frecuentemente nos encontramos en el mundo moderno, que no provienen de nada y no conducen a nada, y que tampoco representan verdaderamente, si puede decirse, mas que la nada pura y simple, cuando no son los instrumentos inconscientes de algo todavía peor».

René Guénon, Consideraciones sobre la Iniciación, Prólogo.

 

«[…] desde el punto de vista iniciático, el mundo profano está simbolizado por las “tinieblas exteriores”, y [...] en la Masonería, se hace explícitamente referencia a la “luz” durante la iniciación. A quien pase, así, “de las tinieblas a la luz”, se le abrirán posibilidades que anteriormente ni siquiera podía imaginar, dado que dichas posibilidades se hallaban en un estado “caótico y tenebroso” antes de “recibir la luz”, y que, agregamos, tales se mantendrían a falta de esta última. Adviértase bien, sin embargo, que será después del trabajo iniciático,  desarrollado en el seno de ese “lugar iluminado y regularísimo” que es la Logia, lo que hará que estas posibilidades, ordenándose, comiencen a pasar gradualmente de la potencia al acto. No habríamos insistido en este punto, por demás evidente, si no fuera por un tipo de mentalidad que ama mecerse en fantasías de todo tipo, entre las cuales se halla la de una aparente iniciación efectiva que se obtendría ipso facto y sin esfuerzo alguno».

L.M., Los tres gunas y la iniciación
Revista de Estudios Tradicionales N° 19.